Hay una sensación que comparten casi todos los líderes empresariales cuando el tema es tecnología: demasiado ruido, demasiadas herramientas, demasiada presión por no quedarse atrás. El Club de Innovación de UVITEC en Córdoba arrancó el año con una propuesta concreta: en lugar de dejarse llevar por el hype, sentarse a mirar con criterio. A mapear. A decidir qué merece atención y qué puede esperar.
Así nació el Radar de Tendencias 2026.

Una sala con las personas correctas
Directores y líderes transformacionales de más de 25 empresas socias del Club se reunieron en una jornada de inmersión tecnológica para hacerse —y responderle a— una pregunta que suena simple pero no lo es: ¿qué deberíamos estar mirando hoy porque nos va a impactar mañana?
La apertura no empezó con datos ni con slides de tendencias globales. Empezó reconociendo algo que todos sentían: estamos frente a una convergencia de capacidades sin precedentes. Más datos disponibles, mayor poder de cómputo, sensores más accesibles, avances científicos que se aceleran. Ideas simples con mucha potencia, como lo resumió la charla inicial. Y esa convergencia ya no produce aplicaciones experimentales: produce soluciones concretas con impacto real en los procesos productivos.
El desafío no es entender la tecnología. Es saber qué hacer con ella.
Cuatro tecnologías bajo la lupa
Para garantizar profundidad y aplicabilidad, el Radar organizó el trabajo en cuatro mesas temáticas, cada una liderada por especialistas de trayectoria:
Inteligencia Artificial, coordinada por Laura Alonso Alemany (referente en ética y lenguaje natural), Jorge de Bernardo (estratega en implementación de IA) y Francisco Tamarit (físico, ex-rector de la UNC y experto en computación de alto rendimiento). La mesa exploró las aplicaciones más concretas: automatización de procesos, atención a personas, gestión de documentos y creación de contenido. Y también el lado incómodo: los riesgos de confiar ciegamente en sistemas autónomos.
Robótica, liderada por Gastón Araguas, especialista en automatización y sistemas de control. Vehículos autónomos, manipuladores industriales, humanoides: la discusión fue práctica. ¿Qué parte de tu proceso puede mecanizarse? ¿Dónde está el ROI real?
Gemelos Digitales, a cargo de Greta Diebel, experta en Industria 4.0, Simulación, mantenimiento predictivo, planificación de infraestructuras. Una tecnología que todavía suena a futuro pero que ya tiene aplicaciones muy concretas en manufactura y logística.
Biotecnología, encabezada por Carla Giacomelli, investigadora del CONICET y profesora en la UNC. Nuevos materiales, ciencia de componentes, agroindustria. La tecnología con menor adopción actual pero con uno de los mayores potenciales estratégicos de mediano plazo.

Lo que el número más importante revela
Cuando los participantes eligieron en qué mesa querían profundizar, el resultado fue elocuente: el 56% eligió Inteligencia Artificial. Robótica quedó segunda con 20%, Gemelos Digitales con 16% y Biotecnología con 8%.
No es una sorpresa, pero confirma algo importante: las empresas están priorizando lo que pueden implementar en el corto plazo. La IA ya no es una conversación sobre el futuro, es una decisión operativa del presente. Las tecnologías que demandan mayores plazos de desarrollo, inversión sostenida y marcos regulatorios más exigentes —como la biotecnología— presentan todavía niveles de adopción más bajos. No por falta de relevancia, sino por las condiciones que requieren para escalar; aun así, nadie en la sala las descartó del horizonte estratégico.

Lo que siempre aparece — y lo que empieza a aparecer
Hay temas que se repiten en cada conversación seria sobre tecnología. En este Radar aparecieron de nuevo, y con razón: estructurar los datos como activo real, repensar los procesos antes de automatizarlos, y fortalecer la ciberseguridad como condición mínima de cualquier integración tecnológica. Sin estas bases, cualquier innovación se vuelve frágil.
Pero cuando la conversación fue más profunda, emergieron preguntas que pocas empresas se están haciendo todavía. ¿Qué pasa si el proveedor de esa tecnología clave desaparece o cambia sus condiciones? ¿Qué marcos regulatorios aplican a mi industria específica cuando incorporo robótica o IA en mis procesos? La dependencia tecnológica y la regulación sectorial son los temas que las organizaciones más avanzadas ya están mirando. El resto debería empezar a hacerlo.
Eficiencia sí, pero no solo eso
El consenso sobre eficiencia operativa y reducción de costos fue rápido. Esperado. Pero la conversación más interesante pasó cuando el foco se corrió hacia el valor que todavía no está en el presupuesto.
Las tecnologías emergentes no solo optimizan lo que ya existe. Habilitan modelos de negocio que hoy directamente no son posibles. Nuevos productos, nuevos servicios, nuevas formas de relacionarse con clientes y proveedores. La pregunta que quedó resonando en la sala no fue cómo hacer lo mismo mejor, sino qué cosas nuevas se vuelven posibles cuando incorporás estas tecnologías a tu operación.

La hoja de ruta que salió de las mesas
El plenario final no fue un resumen de lo que se dijo. Fue una construcción colectiva de compromisos concretos.
En el corto plazo, no hay margen para atajos: la prioridad es ordenar la casa. Fortalecer la seguridad, conocer la regulación y consolidar una gobernanza de datos sólida. Sin estos cimientos, cualquier intento de innovar será frágil. Más que una ventaja, es la condición básica para construir innovación sostenible.
Pero lo que más resonó en las conversaciones fue algo más difícil de institucionalizar: la cultura de experimentación. No como idea abstracta, sino como práctica concreta. Asignar tiempo real en la agenda, desarrollar prototipos pequeños, iterar o descartar a tiempo sin que eso se perciba como fracaso. Las empresas que están avanzando no son las que tienen más presupuesto de innovación, sino las que construyeron el hábito de probar.
Y junto a eso, un compromiso que el Club pone en el centro de su propuesta: vincularse con el ecosistema. Universidades, startups, otros sectores, y también otras empresas del propio Club.
La vigilancia tecnológica no se construye en soledad. Y el aprendizaje más valioso no suele estar en Google, sino en la experiencia concreta de quienes ya atravesaron esos desafíos antes. Porque innovar, en definitiva, también es saber con quién hablar a tiempo.
Las empresas acordaron avanzar en estructuración de datos, desarrollo de MVPs y cooperación intersectorial. No como intención: como hoja de ruta hacia 2026.
La secuencia es clara. Primero ordenar y asegurar. Después escalar y generar valor.
El Radar de Tendencias fue el primer encuentro del año. Y fue solo el comienzo.
El Club de Innovación de UVITEC lleva más de 12 años reuniendo empresas del sector productivo de Córdoba para salir del día a día y construir el futuro entre pares.



